martes, 17 de febrero de 2026

El figuralismo en el canto gregoriano

 




Contrastes de verano

(Desde lo profundo de mi hipotálamo)


Guión:

1. El templo gótico y el mar.

2. El efecto "bermudas".

3. Levitar es flotar en el aire por medios místicos.

4. Despedida “templaria” en el solsticio de verano.

5. PD.


1. El templo gótico y el mar


    Huyo de la luz cegadora del sol y el calor abrasador de la acera y, ¡cataplaf!, me cuelo ligero en la pequeña iglesia de las Doroteas como aquél que se da un chapuzón.

    Entrar en verano en un templo gótico burgalés es como entrar en el mar.


    Sumergido en la penumbra bajo las bóvedas de crucería de este pequeño templo, vas contemplando el sol de la mañana, que al pasar por las vidrieras, crea las luces y sombras que se mueven por las paredes y agita los brillos que bailan en el aire. Aquí ves los juegos de la luz solar tal como los contemplas si te sumerges en el agua marina (con gafas de piscina, perdón por el ripio), moviéndote entre algas y bancos de peces plateados.

    Pero éstas, con ser señales placenteras, son sólo impresiones luminosas, y, como tales, superficiales al fin y al cabo.


2. El efecto "bermudas"


    Tras los primeros instantes surge la mayor sensación: la inmersión en un ambiente con diez grados, por lo menos, de diferencia en la temperatura respecto al calor sofocante de la calle.


    Esta vieja construcción de piedra tiene una particularidad: Es una nevera, tan terrible en invierno que puedes coger una pulmonía en menos de tres minutos, como grata en verano. La explicación es de pura lógica: Junto a sus cimientos pasa una esgueva, ahora soterrada, que lleva al Arlanzón las aguas del vallejo de Cardeñajimeno. Y en estas tierras ya se sabe: donde hay agua en el subsuelo el frío en invierno es inmisericorde, al menos hasta ahora.


    No me pidas, lector o lectora, que me ahorre los detalles. No en esta ocasión... La frescura comienza a invadirte por los muslos. Las amplitudes del pantalón corto convocan al aire fresco que surge del enlosado milenario y asciende, con un ligero escalofrío, hasta tu "arco conopial con cogollos", o hasta tu "arcosolio" si lo prefieres; y si se me permite expresarme a tono con el estilo arquitectónico del templo.


    El estremecimiento general de tu cuerpo convoca a tu sentido del tacto a diana floreada, despierta los pelillos de la piel que se erizan, estimula las cosquillitas que surgen por doquier para sorpresa de tu veterano equipamiento.


    Los brazos, como las rodillas, la nuca, lóbulos, pómulos y tendones... despiertan y vibran con ligeros temblores.


-"¡Santo Dios, una orgía tan general y vibrante sólo puede surgir orquestada desde lo más profundo de mi hipotálamo!", te dices a ti mismo.


    No se salva nada. No se salva nadie.

(-"Qué gustirrinín ...!"

-"Quina explosió perls sentits"...!).


3. Levitar es flotar en el aire por medios místicos (DRAE)


    Sumergido ya en la morfología del gótico tardío burgalés, al igual que a ras del mar Cantábrico, poco a poco pierdes el sentido y comienzas a levitar: Las dos lámparas que penden de las alturas, todo cristales de color que reparten rayos luminosos, tienen un efecto hipnotizador sobre ti, cual si fueran dos péndulos que oscilan suavemente ante tus ojos ordenando el cosmos. Levitas en el aire del templo gótico como flotas el agua del mar Cantábrico...


    Bajo estas bóvedas, con la luz del sol que baila a través de las vidrieras y dora la piedra caliza, con el ligero olor a incienso y el humo de las velas que se desvanece en las alturas y con un frescor general que te hace estremecer... surge en ti lo más parecido a una tesis, a una antítesis y a una síntesis... Qué digo, lo más parecido a una metáfora sublime, al algorítmico más eurístico (?), al microrrelato más original, al mismísimo epitafio de Seikilos...


    El silencio se apodera de ti y te transporta a otra dimensión. Te vas sintiendo fuera de este tiempo y lugar. Ni un solo ruido. El mismo silencio de siglos, cuando ni siquiera se habían ni inventado los motores... Cuando la hora del día se adivinaba por el camino del sol del este al oeste.


4. Despedida “templaria” en el solsticio de verano


    Grata levitación os deseo a todos, colegas de Encuentros, reunidos en este día para despedir el curso, en el hotel Jardín que visto desde fuera siempre me ha parecido, no una dársena o un templo gótico; sino algo más moderno: una "pecera dos” (reservo “la pecera uno” para la templaria del Ateneo). En este día, el más largo del año que da paso a la noche más corta, el solsticio en que "baila el sol cuando nace y ríe cuando muere el día". Aconsejable acudir en "bermudas" (para levitar adecuadamente).


    Y aquí sigo por unos momentos más, amigos, levitando placenteramente, bajo estas bóvedas de piedra de Hontoria de la Cantera. Y como este año no podré ir a Santander, envuelto en este sosiego templario me digo: “¡A falta de pan, buenas son tortas!”.


5. PD.

 Otoño en Burgos

    Este fue el saludo con desiderata de un feliz verano a mediados de Junio, en aquellos días de intenso calor. ¿Y qué decir ahora que el verano ya ha pasado y estamos en otoño? Pues que muchas cosas han pasado, tristes unas y alegres, otras. Yo diré que en estas ciudades de Castilla la Vieja todavía se puede uno defender con medios naturales de las altas temperaturas que, mucho nos tememos, han venido para quedarse con el cambio climático. 
    Medios naturales como sentarse al borde de las esguevas que llevan las aguas de los vallejos burgaleses al río Arlanzón. Bajos las bóvedas del gótico tardío.


Burgos-Tres Cantos-

Verano-otoño de 2025.

En el día del cambio de hora.







 





El secreto impulso de vivir de los niños

hispanos


    Los agentes de la policía de control de fronteras tenían un problema: Descubrir si quienes tenían delante, paralizados por el miedo tras la verja de la escuela, eran las personas reales de los niños hispanos, o se trataba de fotocopias en 3d.

- Nos miran fíjamente, como si fueran muñecos -dijo uno de los guardias.

- ¡Ni pestañean! -añadió un segundo.

    Sólo saliendo de dudas, aquellos sicarios gordinflones con una indumentaria paramilitar que les reventaba por las costuras, podrían obligar a las madres de los niños a abandonar sus escondrijos y entregarse para ser deportadas.

    Convocaron testigos, tomaron fotos, miraron de frente y de perfil los rostros de las criaturas. Ninguna de las formas previstas de reconocimiento les resolvía el problema. Ni las manchas de los pizarrines de colores en las manos o en el babi escolar, ni la plantilla de la cara, ni la forma de las orejas.

    Otro de aquellos guardias de fronteras de repente tuvo una idea:

- ¡Anda al carajo! ¡Traigamos a las abuelas, a todas las viejas hispanas que encontremos por la calle, que veamos salir de la panadería o del supermercado, y leamos en sus ojos!

    Éstas, tras observar unos instantes a las criaturas, permanecieron inexpresivas aunque de inmediato averiguaron la verdad. Hay un modo de comunicación no verbal que se les escapa a los expertos en reconocimiento y que sólo ellas y los niños guardaban como un tesoro. No en vano habían compartido, desde el mismísimo momento del parto de las criaturas, el secreto impulso de vivir encriptado en las diversas formas de sonrisa imperceptible, mínima, disimulada, comunicativa, confidente, secreta, callada, cálida, indulgente, entrañable, maliciosa, inteligente, boba, piadosa, irónica, misteriosa...

    Aquellos mercenarios hispanos guardias del ICE, que al punto recordaron este detalle de su propia infancia, apenas si se atrevían a levantar la vista ante la mirada firme de las ancianas. Y lo que leían en aquellos ojos venerables, ellos que eran analfabetos además de cobardes, les llenaba de vergüenza.


Invierno.

Fco. Alonso Crespo.





El ingenio de los de Groenlandia


 1.- El trampantojo 


    El trampantojo en las fachadas de los rascacielos neoyorquinos, al estilo del marketing más agresivo, era la trampa, como su nombre indica, con la que el actual jerarca supremo engañaba a los ciudadanos americanos haciéndoles ver lo que no era. 

 -¡Divulguemos sin disimulo las simulaciones ópticas del falso mundo ideal que nuestro líder absoluto está creando a marchas forzadas! -Dijo el mandamás de los asesores de imagen. 

     Aquellas lonas enormes con fotos murales, a todo color y marcadas perspectivas, decían informar; pero pretendían engañar a los sentidos y crear falsas ilusiones. Decían aportar conocimientos sobre la marcha saludable del país; pero intentaban tranquilizar las conciencias y calmar la pena de los ciudadanos ante lo que veían en las calles. Con supuestas ilustraciones hiperrealistas presentaban el antes y el después de la actual era traumática que el nuevo poder controlaba con mano de hierro. 

 -¡Todo ha de contribuir a que el ciudadano vea color de rosa la presunta nueva realidad! -añadió el muy avispado jefe de propaganda. 

     Con idéntica estrategia el antojadizo y ambicioso magnate mostró las maravillas de Groenlandia a los estadounidenses para despertar en ellos la nueva y urgente necesidad de apoderarse de esta inmensa isla helada. 

 -¿No nos estamos pasando un poco con los murales de habitaciones con vistas venecianas a los canales, bellos lagos y fiordos, montañas nevadas, banderas al viento...? -Preguntó el secretario de estado pues sentía, vagamente, que una cierta mala conciencia le arrugaba el entrecejo. 

-¡El fin justifica los medios! Que añadan arcos, balaustradas con escalones, plantas con flores maravillosas, paisajes mágicos al fondo -Respondió el vicepresidente sin ningún tipo de reparo. 

     Realmente era un contraste sencillamente espectacular en contraposición a los tonos grises de las calles de las ciudades y poblados americanos. El efecto de amplitud era magnífico, con fondos mágicos donde se perdía la vista. 

 2.- El cambiazo 


     De este modo el antojadizo y ambicioso viejo jerarca les dio la idea a los ciudadanos de Groenlandia que no estaban dispuestos a renunciar, así como así, ni a su territorio ni a su libertad. 

    Éstos conocían la orografía de su gran isla en lo concerniente a costas y fiordos; no tanto lo que ocultaba la capa de hielo que cubría entonces el interior de aquella inmensa superficie, donde únicamente la fauna salvaje del ártico campaba por aquel territorio inexplorado, antes del avance del cambio climático que ya se anunciaba.

    El joven primer ministro de Groenlandia tomó la palabra ante la asamblea de representantes groenlandeses: 

-¡Ciudadanos inuits, daneses y migrantes europeos de Nuuk, la capital, y de la isla toda! ¡Saquemos partido de las posibilidades estratégicas de la enorme e ignota superficie helada que cubre nuestro inmenso territorio! ¡Demos el cambiazo que se merecen los invasores! -Propuso. 

    Y les fue relativamente fácil dar el cambiazo que proponía el joven líder para pararle los pies al caprichoso y ambicioso jerarca invasor: 

    Cubrieron el nuevo y flamante aeropuerto internacional de la isla con los trampantojos enviados por los americanos, o sea, las fotos murales con las vistas venecianas, los fiordos azules y las cumbres nevadas, y extendieron un trampantojo con el falso aeropuerto, a tamaño real, sobre la zona más lejana e inhóspita de la inmensa paramera helada. La torre de control, las pistas, las señales de aproximación, las luminarias a ras del suelo, los geranios y plantas trepadoras en las ventanas de los controladores de vuelo. Nada faltaba en aquella enorme foto mural del aeropuerto simulado por el ingenio de los ciudadanos groenlandeses.

 3.- El aterrizaje del Air Force One en Groenlandia 


    Llegado el momento, el nuevo Air Force One, regalo del Emirato de Qatar, con el gran jerarca que se creía el rey del universo, y que iba a plantar su bandera sobre la isla helada para tomar posesión de la misma, acompañado, como invitados, de los otros dos máximos jerarcas mundiales tan taimados como él y que se creían igualmente inmortales, a bordo, se dispuso a aterrizar en el nuevo y flamante aeropuerto internacional de Groenlandia.

 *** 


     Han pasado los años, corre el 2050 y aún hoy sigue desaparecido ese enorme y moderno aparato regalo del Emirato de Qatar, con sus ilustres viajeros a bordo. Lo que no sabían entonces los groenlandeses; pero supieron después por los efectos del cambio climático es que no habían colocado el trampantojo del falso aeropuerto sobre una inocente paramera helada; sino sobre la sima volcánica más profunda y peligrosa de Groenlandia. 

 Invierno. Fco. Alonso Crespo.